domingo, 12 de febrero de 2012
Vacío.
Sabes que tienes un nudo en la garganta y que no va a ceder hasta que no llores. Sabes que tienes un vacío en el cuerpo, pero no sabes como llenarlo. Si sé todo esto, es porque yo lo vivo a diario, lo sé, sé lo que es. Sé lo que es tener un vacío y no querer aceptar que es lo que te falta, por simple miedo de que se rían de ti, de que malpiensen, de que te lo quiten... Es horrible. También sé lo que es que no te quede nada ni nadie, que todo lo que ataba aquí ya no esté, de tener que llorar sola y secar las lágrimas con la almohada porque no tienes a nadie cerca capaz de comprenderte y menos de ayudarte. Pero la vida es así, está programada para hacer que cuando parezca que estés a punto de tocar el cielo, te tire des de arriba al vacío. Aún así, quiero que vivas como nunca lo has hecho, quiero que desafíes a la vida, que alcances no inalcanzable, y termines lo interminable, que hagas cosas que la gente no pensaba que ibas a decir, y que seas tú, siempre tú. Porque al fin y al cabo, la vida es como un juego de azar; nunca sabes lo que te esperará mañana.
lunes, 30 de enero de 2012
Nosotros.
Últimamente, solo pienso en ti y en tu ausencia. Me acuerdo de tu pelo castaño y despeinado que tenías cuando te levantabas y no te peinabas, y de esa arruga que te salía en la frente cuando me mirabas como si estuviera loca. Supongo que si me vuelven todos esos recuerdos es porque ya se acerca esa fecha..
20 de Enero. El día que te fuiste para no volver jamás y el día que empezó todo. Te me presentaste como Jack con una sonrisa de oreja a oreja cuando apenas teníamos 10 años. Te estabas escapando de tu padre furioso, así que te agarré la mano y nos fuimos corriendo. Te llevé al bosque que hay a las afueras de la ciudad. Estábamos cansados de correr y nos sentamos en un tronco que había por allí. Me preguntaste como me llamaba y estuvimos hablando toda la tarde. Me contaste que vivías cerca de la plaza mayor, y que ahora irías al mismo colegio que yo. A partir de ese día, cada domingo nos encontrábamos allí, en ese bosque, en ese tronco, a hablar sobre todo y nada. Hablábamos de nuestros futuros, como si tuviéramos una pista sobre él, pero nadie sabía que al final te perdería. Me contaste que tu madre estaba ingresada en el hospital, y que llevaba allí año y medio, y que tu padre pagaba su sufrimiento contigo. Cuando mis padres empezaron a gritarse entre ellos y a estar siempre de mal humor, te pregunté cómo podías estar siempre así de positivo y ser feliz, de no derrumbarte nunca. Me contaste tu secreto, y es algo que no olvidaré nunca; “En la vida, ya hay suficientes desgracias, personas que se van, oportunidades que no apreciamos, desamores, muertes… pero hay algo muy importante en esto, que solo hay una vida. Si no la aprovechamos, si lo único que hacemos es caer y permanecer en el suelo, no se vive. Hay que arriesgarse, arrepentirse, enamorarse, perdonar, querer y ser querido. Eso es vivir, de verdad”. Es de las cosas más bonitas que me han dicho nunca, y no lo he olvidado. Pasaron muchos años y las cosas no mejoraron; tu madre había muerto en una operación, y mis padres se había divorciado. Sin embargo, los domingos seguían siendo nuestros. Siempre teníamos algo sobre que hablar, o alguna historia que contar. Un martes por la tarde, me dijiste que ese domingo no podríamos vernos, y que lo sentía mucho. Al cabo de dos domingos no acudiste al bosque, y al cabo de tres tampoco. No tenía ninguna señal de vida tuya y en tu casa no estabas. Así que esperé en tu portal hasta que llegaste. Estabas pálido, más flaco y con una sonrisa que te había salido al verme, pero que detrás de esos dientes, solo se veía sufrimiento. Te pregunté mil veces que había pasado y me contaste algo que me derrumbó por completo; te habían estado sometiendo a pruebas y te diagnosticaron la misma enfermedad por la cual murió tu madre. Rompí a llorar y a gritar, hasta que me abrazaste y me dijiste que todo iría bien, que estaban encontrando un tratamiento, una cura. Entonces, sin querer lo solté. Solté ese “Te quiero” que me había estado consumiendo por dentro y que tanto temía soltarlo. Me arrepentí al instante de esas dos palabras y me fui corriendo. Pasaron semanas y no te vi más. Yo dejé de salir apenas de mi casa, y a estar siempre con ojeras, tristeza, y sufrimiento. El 20 de Enero por la tarde, llamaron a mi casa diciendo que acudiera al hospital tan rápido como pudiera. No hacía falta que me dijeran nada, porque yo sabía que eras tú quien estaba allí. Pregunté por tu cuarto y me dirigieron a la habitación número veinte. Las paredes perfectamente blancas y las sabanas verdes, me provocaban nauseas, pero me mantuve firme. Cuando te vi tumbado con mil cables encima, mi mundo se vino abajo en segundos. Estabas más pálido y delgado que la última vez, y tu voz se rompía. Mis sollozos eran lo único que se oía allí, hasta que tú me dijiste que habías escrito algo para mí, y me entregaste esa carta. Abrí la carta cuidadosamente, mientras tú me mirabas con esos ojos cansados, pero con esa sonrisa que también vi ese 20 de enero de hace tanto tiempo. En la carta me decías que no había cura para eso, y que no tardarías nada en morir. También ponía que nada de lo que estaba escrito allí, lo podía pronunciar con palabras, porque ya apenas le quedaba voz. Lo último que ponía en esa carta, era que él siempre me había querido como a nada en el mundo, y que nunca lo dejaría de hacer. Fui incapaz de hacer nada, solo sentía impotencia de no haber podido hacer nada todo ese tiempo, que esta vida habría sido mucho mejor si hubiéramos sido algo más que un tú y yo, que no había aprovechado esta vida. Pero al cabo de nada me di cuenta de algo, que sí habíamos sido algo, habíamos sido un nosotros. Nada de etiquetas, solo nosotros. Esa palabra, tenía nuestro propio significado, y eso me hizo ver, que al fin y al cabo sí que habíamos aprovechado nuestra vida, y más de lo que hubiéramos imaginado. Me senté a tu lado y te agarré la mano con fuerza. Quería huir y salir corriendo como hicimos hace tiempo, pero ahora ya no merecía la pena, ya no huíamos de nada. Cuando se fue para no volver jamás, no lloré, sonreí. Me sentí la persona más afortunada del mundo, porque sabía que había vivido más que cualquiera otra persona y que había conocido a alguien que me enseñó a vivir, a arriesgarse, a arrepentirse, a enamorarse, a perdonar, a querer y a ser querido. Me sentía la mujer más feliz del mundo, porque yo había conocido a Jack.
jueves, 5 de enero de 2012
Los días rojos.
"—¿Conoce usted esos días en los que se ve todo de color rojo?
—¿Color rojo? querrá decir negro.
—No, se puede tener un día negro porque uno se engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué."
—No, se puede tener un día negro porque uno se engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué."
lunes, 2 de enero de 2012
Fuera.
Vete. Por favor, vete. Te lo pido, vete. Solo pido que te vayas, que nuestras vidas se bifurquen tan paralelamente que no se vuelvan a cruzar nunca. Que volvamos a ser unos desconocidos más, unos aleatorios. Aunque los dos sabemos que nunca volverá a ser así. Sé que voy a echar de menos esos besos y esas caricias que ya nunca más tendré, pero ya no estás y tengo que afrontar esto. Eras mi perfección y ya no eres nada. Solo sé que pensé que sería difícil, improbable, imposible volver a caer. Y lo hice, te felicito. Otra vez, el amor me cegó. Ahora sé que esto no existe ni existirá y lo único que me queda es ser fuerte. Ser fuerte y persistir. No voy a derramar una sola lágrima más, no. Al menos no por ti. He sido una cobarde disfrazada de valiente, pero ya no. He aprendido a jugar como tú, sin reglas ni sentimientos.
jueves, 29 de diciembre de 2011
No fumes. No bebas. Acuéstate temprano. Ven a cenar, come. Haz la cama. Ordena tu cuarto. No te drogues. Sonríe. No folles si no quieres. Vigila con los chicos. No te maquilles. Respira. No salgas. Vuelve a casa pronto. No me abandones. Ama. Escucha en clase. No contestes. No grites. No salgas de fiesta. No mientas. Confórmate con lo que tienes. No hagas tonterías con la comida. Vístete bien. Levántate temprano. Aprovecha el tiempo. No seas maleducada. Perdona. Comprende y entiende. Haz los deberes. Perfecciona tus actos. Habla bien el inglés. Haz los deberes. No llegues tarde. No hagas locuras. Trabaja. No seas infiel. Aprueba. No hagas enfadar al resto..
¡A LA MIERDA!
viernes, 23 de diciembre de 2011
;
Esto no es una entrada como las otras, no. Esto es algo muy diferente.
No estoy muy puesta en esto de hacer parrafadas a gente que me importa, por que soy más de pequeños detalles diarios, pero voy a ello.
Esto es una chica única en su especie. Alguien capaz de hacerte sonreír cuando tu mundo se derrumba, alguien capaz de sustituir lágrimas por sonrisas, alguien que siempre está ahí por mi y por todo el mundo.
Esa persona, tiene muy poca autoestima, no tiene fe en ella, y no sabe las muchas virtudes que tiene. Y lo odio. Odio que se quiera tan poco pudiéndose querer tanto. Odio que no se percate de la mucha gente que la adora y la quiere, de la mucha gente que la echaría mucho de menos si no estuviese aquí. Por que llegados a un punto, no te puedes imaginar la vida sin ella. Llega un punto que a veces dependes de ella y su locura, de ella y su felicidad, y ella es tu única sonrisa diaria. Debería haber muchísima más gente como ella. pero yo he tenido la suerte de conocerla, y no me arrepiento, en absoluto. Ella me ha escuchado y me ha ayudado siempre. Si hay algo que me jode.. es la distancia. Pero sé que algún día la dejaré fuera de juego y podré estrujarla las veces que haga falta. Se que ahora ella no está en twitter, pero tengo la esperanza que vuelva, pero antes y sobretodo, tengo la esperanza que sonría. Siempre que sonría.
Voy a dejar esto con un Te quiero muchísimo Helen y con una entrada de una película que dice muy bien como es Hel ( @heleninheaven esto es para ti.)
No estoy muy puesta en esto de hacer parrafadas a gente que me importa, por que soy más de pequeños detalles diarios, pero voy a ello.
Esto es una chica única en su especie. Alguien capaz de hacerte sonreír cuando tu mundo se derrumba, alguien capaz de sustituir lágrimas por sonrisas, alguien que siempre está ahí por mi y por todo el mundo.
Esa persona, tiene muy poca autoestima, no tiene fe en ella, y no sabe las muchas virtudes que tiene. Y lo odio. Odio que se quiera tan poco pudiéndose querer tanto. Odio que no se percate de la mucha gente que la adora y la quiere, de la mucha gente que la echaría mucho de menos si no estuviese aquí. Por que llegados a un punto, no te puedes imaginar la vida sin ella. Llega un punto que a veces dependes de ella y su locura, de ella y su felicidad, y ella es tu única sonrisa diaria. Debería haber muchísima más gente como ella. pero yo he tenido la suerte de conocerla, y no me arrepiento, en absoluto. Ella me ha escuchado y me ha ayudado siempre. Si hay algo que me jode.. es la distancia. Pero sé que algún día la dejaré fuera de juego y podré estrujarla las veces que haga falta. Se que ahora ella no está en twitter, pero tengo la esperanza que vuelva, pero antes y sobretodo, tengo la esperanza que sonría. Siempre que sonría.
Voy a dejar esto con un Te quiero muchísimo Helen y con una entrada de una película que dice muy bien como es Hel ( @heleninheaven esto es para ti.)
"Los amigos son como las gafas: te hacen parecer inteligente pero se rallan enseguida y no veas si cansan... Afortunadamente a veces uno encuentra gafas que molan, como yo tengo a Helen, perfectas a su medida, ¿no crees?"
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)